Articular, articular, articular.- Si usted titubea o pronuncia mal las palabras, pueden perderse las ideas o intenciones importantes que usted trata de comunicar. O lo que es peor, la gente simplemente no lo tomará en serio en esa situación.

Varíe su tono.- Nada aburre más a los oyentes que alguien que habla en un solo tono. Proyecte su voz con claridad y fuerza. Aprenda a graduar su tono de voz y a acentuar las palabras fuertes. Estas ayudas mantienen a la audiencia involucrada en su discurso.

Use el ritmo correcto.- No hable de modo lento. La velocidad del discurso afecta la interpretación de su mensaje. Hable rápido cuando quiera transmitir entusiasmo o emergencia. Reduzca la velocidad cuando quiera que sus palabras sean recordadas.

Controle el volumen.- Proyecte su voz para que el auditorio pueda escucharlo fácilmente. Aumente y disminuya el volumen de su voz cuando desee subrayar ciertas palabras o conceptos. Ello ayuda a mejorar su presentación ante el público.

Deshágase de las muletillas.- Evite adornar las oraciones con "viste, eh, este o etc. Esto le resulta pesado a los oyentes y hace que el orador se vea nervioso o perezoso. Rompa este hábito si lo tiene.

Difícil saber cómo usted le suena a otras personas.- Trate de utilizar un grabador para grabarse durante algunas horas. Registre conversaciones en la oficina y en el teléfono. Escuche la cinta, escúchese cómo suena. Y aplique estas ideas para generar cambios positivos, sugieren los expertos de Dale Carnegie.